sábado, 17 de diciembre de 2011

Un Pensamiento.

Quizá el problema es que no sabemos lo que anhelamos más profundamente. Se me ocurre en ese caso que tenemos una relación con Acteón, el cazador. Camino del bosque, los árboles parecidos a borrachos, otros tallados por el viento: un bosque es un sólo árbol y lo tengo adentro. Acteón divisa un cuervo, va tras él pisando el viento, nefelibata con sus perros. Las plantas como abanicos cubrían un manantial de hielo. El cazador con mano temblorosa rasga el biombo verde, ve la silenciosa figura de la diosa Artemisa, su cuerpo torrencial, su reflejo dorado, su vientre como un acteón de música. Hermosas telarañas los paralizan. Acteón derrotado por el amor. Artemisa furiosa y femenina lo convierte en ciervo, sus cincuenta perros de caza lo devoran. La relación no es con Acteón sino con sus perros, que más tarde sollozando por el bosque lo buscan sin esperanza.

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