lunes, 12 de diciembre de 2011
Es una idea común...
Es una idea común que la macro estructura económica de un estado usa a los hombres que se ven obligados a seguir sus leyes prefijadas. Creo que el hombre venido al mundo puede, ¿por qué no?, ser él quien use el sistema económico. Para ello sin embargo, es necesario que ese hombre tenga un destino fijado por él, impuesto a sí mismo. El sistema utiliza únicamente a los hombres que no tienen sueños.
El sueño del sonámbulo tiene la apariencia de la realidad pues sus ojos contemplan la vigilia. Gambaux celebraba en su Tercer Azul, la semejanza que tiene la sonambúlia con los muertos que han dejado la tumba. La catalepsia no debe ser sino el estado opuesto a la sonambúlia: habitar tan profundamente la galería de nuestros sueños, hasta trocar el sueño en muerte.
Quien no tiene destino, pasión por una mínima cosa, es un sonámbulo: mira con ojos enfermos una realidad indistinta de la que no despierta. Quien no tiene sueños ha muerto. Y es que no hay cosa que distinga más a un hombre vivo de uno muerto, con el perdón del bardo, que los sueños.
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